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Universidad de Buenos Aires

Hobbes. Su concepcion del Soberano. Problemática

En este trabajo me propongo analizar algunos de los problemas que surgen de la concepción Hobbesiana de considerar al Soberano como el único que permanece en estado de naturaleza al celebrarse el pacto.

Introducción

Según Hobbes el hombre para poder salir del estado de naturaleza -que para él es de guerra permanente de todos contra todos- pacta con los demás hombres y de este acuerdo surge el poder soberano, pues debe haber un poder visible constituido que los mantenga en el temor.

Hobbes sostiene que existen dos clases de soberanía, una por institución y la otra por adquisición.

Para que se genere la primera de éstas, debe existir un pacto donde, cada hombre pacta con cada uno de los demás hombres en renunciar a sus derechos -excepto el derecho a la vida considerado como un derecho inalienable- a favor de la paz y de la preservación de sus vidas, y otorgar el poder a un hombre o asamblea de hombres, es decir, autorizan y abandonan el derecho de gobernarse a sí mismos.

En este caso el pacto, no es de los hombres con el soberano, sino entre ellos, o sea, el soberano no pacta, sino que es el único que permanece en estado de naturaleza.

En la soberanía por adquisición, el poder se obtiene por la fuerza, es decir cuando un hombre en particular o muchos de ellos se someten al poder soberano por temor a la muerte.
En este caso el dominio se obtiene de dos maneras: por generación, denominado también paternal, o por conquista, llamado despótico.
El dominio despótico es el obtenido por el vencedor, cuando aquel a quien vence, pacta ya sea a través de palabras o por otros signos, con él, para conservar su vida y su libertad, es decir, se convierte en su siervo.

A mi entender, el acento de la soberanía no está puesto únicamente en el pacto, sino en el poder y el miedo

Pues el hombre para poder salir del estado de naturaleza -que para Hobbes es de guerra permanente de todos contra todos- pacta con los demás hombres y de este acuerdo surge el poder soberano, pues debe haber un poder visible constituido que los mantenga en el temor.

Pero lo que subyace tanto a la soberanía por institución como a la soberanía por conquista es el miedo, en un caso de los demás hombres y en el caso de la conquista temor al vencedor.

El mismo Hobbes sostiene en el Capítulo XVIII que los pactos en sí no tienen fuerza sino sólo a través de la espada pública, es decir, lo que hace que los pactos se cumplan es la existencia de un poder coercitivo, que es, a mi entender, el que está presente en ambos tipos o clases de soberanía.

Problemática

Algunos de los inconvenientes que emergen de dicho concepto son:

a) Si los hombres por una cuestión de utilidad buscan salir del estado de naturaleza, porque es un estado de guerra de todos contra todos, ¿no es una contradicción que el soberano sea el único que permanece en ese estado?

Si consideramos que en el estado de naturaleza priman las pasiones y los intereses por sobre la razón; que el estado de naturaleza y el estado civil se conciben como dos momentos contrapuestos donde por convención se decide pasar del primero al segundo para vivir de acuerdo a la razón, es contradictorio que quien tenga el poder soberano sea precisamente quien permanece en un estado (de naturaleza) que según Hobbes es negativo y miserable , que aquel que debe dictar y aplicar las leyes, continúe en el lado opuesto a aquel donde la razón tiene supremacía; que quien debe hacer cumplir el pacto, sea justamente quien no lo ha celebrado.

Siguiendo a Locke, podemos decir que la monarquía absoluta es incompatible con la sociedad civil pues el fin de ésta es solucionar los inconvenientes del estado de naturaleza que derivan de que cada hombre sea juez de su propia causa; por lo tanto lo que se busca al salir de él y entrar en la sociedad civil, es que haya una autoridad por sobre todos los hombres y reconocida por ellos, que dirima los conflictos, pero siendo que el soberano permanece en estado de naturaleza no tiene sobre él a ninguna autoridad que lo juzgue.

En esto también se puede ver que no existe una igualdad total entre los hombres, pues respecto al soberano, el hombre “común” está en inferioridad de condiciones, pues es el primero quien legisla y ejecuta las leyes, por lo tanto en una situación de agravio o perjuicio sufrida por el súbdito de parte del soberano, no encontrará ninguna instancia de apelación para juzgarlo.

b) ¿Qué hace suponer que el Soberano, siendo que permanece en estado de naturaleza y por ende no pacta, no persista en estado de guerra con los súbditos?

Hobbes sostiene que el estado de naturaleza es un estado de guerra de todos contra todos, lo cual lo hace indeseable e inseguro; dice además que las leyes de naturaleza son contrarias a nuestras pasiones naturales cuando falta el terror a un poder, entonces, el soberano no tiene por qué temer pues no tiene ningún poder sobre él, lo cual agrava la situación.

Ahora bien, siguiendo a Locke podemos decir que nada asegura que el poder absoluto purifica al hombre y remedia sus vilezas, sino por el contrario, puede cometer injusticias y daños con el agravante de que es lícito que lo haga, y el súbdito que sufre dicho perjuicio no tiene donde apelar para pedir que se le haga justicia, pues únicamente el individuo recobra su libertad de defenderse como le parezca, cuando el Estado no le garantice y asegure las condiciones para preservar su vida, pero en lo que respecta a todo lo demás, la situación y condición de los súbditos respecto a las decisiones que tome la autoridad absoluta es de una total desprotección, ya que si es víctima de injusticia, de opresión, de expropiación, siempre y cuando éstas no pongan en riesgo su vida, no hay nada que pueda hacer al respecto, sino solo someterse con obediencia incondicionada a las decisiones del Soberano.

c) El Soberano, aceptando asumir ese cargo, de alguna manera ¿no está pactando?

Hobbes sostiene que en la Soberanía por adquisición, el hombre asiente, con palabras o cualquier otro signo, a pactar. ¿No se aplica esto igualmente al Soberano por Institución?
Porque aceptando el poder que se le otorga ya está pactando con los demás hombres a salvaguardarles la vida, es decir, no se somete al pacto al igual que todos los demás en relación a la cesión de derechos a un tercero para que lo represente, pero sí pacta en garantizar la vida de todos los súbditos, en legislar, en juzgar de acuerdo a las leyes.

Lo que en este caso podemos ver es lo que Hobbes explica en el Capítulo XVIII cuando dice que un pacto sin la fuerza de la espada es mera palabra, pues el soberano pacta aceptando asumir la responsabilidad que se le otorga, pero al no tener un poder que esté sobre su autoridad, al no tener quien lo juzgue, es como si no hubiese pactado; por lo tanto, mientras no atente contra la vida de sus súbditos puede tomar cualquier decisión por injusta que resulte para éstos, ya sea para todos, para algunos o para uno solo de los hombres, que nadie tendrá el poder para condenarlo.

Conclusión

Lo que puede verse en Hobbes es, a mi entender, una fuerte inclinación al absolutismo soberano, ya que hace permanecer a éste en el estado de naturaleza, que para él es de guerra de todos contra todos, un estado donde al hombre todo le está permitido, donde tiene derecho a todo, incluso al cuerpo de los demás, con tal de preservar su vida, y del cual hace salir a todos los hombres, menos a uno, hace pactar a todos los hombres, menos a uno, hace ceder los derechos a todos los hombres, menos a uno, hace temer a todos los hombres, menos a uno, y por sobre todas las cosas le otorga el poder solo a uno, favoreciendo de esa manera un poder absoluto, ya sea que se trate de un solo hombre o de una asamblea de hombres, lo cual nunca es beneficioso, nunca es justo.
Siempre debe existir una instancia a la que se pueda apelar ante las injusticias, abusos y mezquindades del poder político.

Bibliografía
Hobbes, Leviatán, Editorial Losada, Bs. As. 2007
Locke, Segundo Tratado sobre el gobierno civil, Edit. Univ. Nac. de Quilmes, Bs. As. 2005
Zarka, Hobbes y el Pensamiento Político Moderno.
Bobbio, Estudios de historia de la filosofía. De Hobbes a Gramsci. Editorial Debate, Madrid, 1985



escrito el 4 de Junio de 2009 por en General


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